Nunca te vi llorar.
Ahora que lo pienso,nunca.
¿Qué muralla levantasteal final de la playa para que la marea jamás llegue a la vereda?
¿Qué pobre ventaja conseguís andando por la vida torciéndoles los brazos a las hadas,
apretando los dientes?
Es cierto,alguna vez dijisteque un díadecidiste que ya nada te haría daño.
Le deseo a tu engaño
que se
d
e
s
m
o
r
o
n
e.
Pronto.
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